Consolidación Intermodal en la movilidad compartida

En esta semana en la que la borrasca Gloria se pasea por nuestro país dejando algún que otro estrago, desde SOS Movilidad ponemos la maquinaria a funcionar para volver a lanzar una reflexión acerca del mundo de la intermodalidad en la movilidad compartida.

Dos días después del Blue Monday, el día más triste del año, nos planteamos, desde una perspectiva del operador de movilidad compartida, cómo deben afectar la climatología y otros agentes externos a los distintos servicios ofertados hoy en día en las ciudades.

Tipos de movilidad compartida

En primer lugar, podríamos definir dos macro tipos de servicios de movilidad compartida; aquellos en los que el pasajero viaja dentro de un habitáculo, como son por ejemplo el carpooling, el carsharing, el ride-hailing, el transporte público y el taxi y, por otro lado, aquellos servicios en los que el pasajero viaja en contacto con el aire y los agentes externos y climatológicos.

La primera intuición nos inclina a pensar que este tipo de servicios, como son los patinetes eléctricos compartidos, el motosharing, y en general toda la micromovilidad, son los que más se ven afectados por las lluvias, el frío y en general la climatología adversa, y que sufren una caída en la demanda de sus servicios cuando se dan estas condiciones desfavorables.

Vamos, que si el dicho popular asegura que nunca llueve a gusto de todos, lo que es seguro es que nunca llueve al gusto de los operadores de patinetes compartidos.

Por el contrario, en los servicios en los que el pasajero viaja cubierto se experimenta un incremento de la demanda en los días con climatología adversa. Estos servicios no solo recogen usuarios que vienen de otras plataformas de sharing, sino que además suman peatones, ciclistas y otras personas que no poseen un coche o no quieren utilizarlo, y que tampoco tienen ganas de sufrir en su piel esta climatología.

Micromovilidad y estacionalidad

Todo esto nos indica a pensar que la micromovilidad en general sufre de una estacionalidad muy marcada, entre invierno y verano, pero que además el uso de estos servicios dentro de un mismo periodo puede dispararse o reducirse al mínimo dentro de la misma semana, lo que hace bastante complicado dimensionar adecuadamente los recursos que un operador necesita en cada momento.

Los ejemplos en Madrid de servicios de movilidad nos han ya dado ideas de consolidación entre operadores, como es el caso de Muving e Ioscoot. Sin embargo, esta consolidación de empresas de sharing de transporte eléctrico es fruto de la necesidad de retirar jugadores de un mercado. El mercado del «motosharing» necesita una masa crítica de vehículos que permitan obtener unas economías de escala suficientes como para generar rentabilidad a sus vehículos. Por otro lado necesitan tratar de consolidar una oferta que realmente represente un servicio conveniente al usuario, potenciando así su uso.

Consolidación intermodal y movilidad sostenible

La consolidación intermodal, es decir, la fusión, adquisición o incorporación de varios tipos de servicios de transporte, es, desde nuestro punto de vista, un paso necesario para que la movilidad como servicio (MaaS), y la movilidad compartida y sostenible puedan ser además rentables y representen de verdad una alternativa al uso del coche privado. Una alternativa que convenza a usuarios a no solo dejar su coche en casa, sino incluso a venderlo o a deshacerse de él debido a la existencia de alternativas que satisfagan todas sus necesidades.

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Carlos Pagola
Ingeniero Industrial de formación, apasionado de la innovación, la movilidad y las empresas de reciente creación.
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