El Coronavirus y el calentamiento global

La actividad económica se ha paralizado para ralentizar el avance del nuevo coronavirus COVID-19 y esto ha provocado una caída drástica de las emisiones contaminantes en Europa y otros continentes. Analizamos la relación entre el coronavirus y el calentamiento global.

Tras la declaración del estado de alerta por parte de Pedro Sánchez el pasado sábado, en España vivimos un momento histórico. La cuarentena, socialmente potenciada con iniciativas como #YoMeQuedoEnCasa e institucionalmente impuesta, conlleva la parálisis de la economía del país.

Un poco de demografía

Como podemos ver en este gráfico, los datos demográficos mundiales demuestran una relación proporcional entre la renta per capita de un país y las toneladas de CO2 que emite ese mismo país. Así podemos ver cómo esta relación se ejemplifica con Somalia y Qatar, casos extremos de esta relación.

Con la parálisis de la economía, estas emisiones se ven reducidas significativamente. La gente no se mueve para ir al trabajo, los comercios no abren y las oficinas están cerradas. Todo esto se traduce en un ahorro energético que implica un descenso de la quema de combustibles fósiles, una de las causas principales de la emisión de gases de efecto invernadero.

Las tendencias en desarrollo sostenible están encaminadas a intentar que estos indicadores no sigan ligados. Podemos observar en la herramienta interactiva de Gapminder.org, la cual recomendamos encarecidamente, que en el pasado estos indicadores no estaban relacionados, en tanto que la economía no estaba basada en la extracción de energía de combustibles fósiles.

El posible efecto rebote

Las alegrías sobre este lado ligeramente más amable del COVID-19 no deben de ser muchas. No existe relación directa entre el coronavirus y el calentamiento global, sino que esta relación pasa por medio del desarrollo económico.

El ahorro de emisiones que se está produciendo deriva de una situación extrema y forzada. No podemos considerar esta cuarentena parte del desarrollo sostenible en tanto que no es desarrollo, ni mucho menos es sostenible estar «encerrado» en tu casa.

La situación puede llegar a compensarse tras la reactivación de la economía. Los objetivos de crecimiento, empresariales, nacionales suponen metas a cumplir anualmente. Después de verse ralentizados por este virus y potenciado con los paquetes de estímulos que deberán lanzar los gobiernos, la intuición nos dice que la reactivación será fuerte para intentar compensar estas pérdidas. Por lo tanto, esto puede suponer un aumento de las emisiones que compensan el global emitido en el año.

Dos maneras de afrontar el cambio climático

El calentamiento global es una realidad, nuestro planeta está alcanzando temperaturas medias superiores a 1ºC respecto a niveles preindustriales. Nos gustaría aprovechar la ocasión para dejar nuestra opinión sobre la manera que tenemos de luchar contra este cambio climático.

Source: National Centers for Environmental Information

Si nuestro objetivo es frenar este calentamiento debemos dejar de emitir los gases que lo provocan, es decir, los gases de efecto invernadero. Entre estos gases se encuentran sobre todo el Metano (CH4) y el Dióxido de Carbono (CO2). Podemos tomar dos actitudes para dejar de emitirlos:

Dejar de realizar actividades que emitan estos gases

No comas carne de vaca, no te desplaces en avión, no viajes si no es necesario… Son algunos de los ejemplos de las consignas más actuales para concienciar a la población acerca del impacto de sus acciones respecto a la emisión de gases de efecto invernadero.

En esta postura se enfrentan la comodidad personal y el beneficio individual o de grupos reducidos con la responsabilidad social en un sentido amplio del término, ya que estas emisiones tienen un efecto global.

Con este tipo de acciones, no estamos luchando para desligar el desarrollo económico a la emisión de gases de efecto invernadero.

Ser proactivos para resolver el problema

Es decir, invertir en desarrollo sostenible y dedicar recursos a controlar/paliar/revertir esta situación. Esta vía se basa en seguir desarrollando tecnología y nuevos usos de esta. En este sentido, un buen ejemplo sería la movilidad compartida.

Por el contrario, esta tendencia busca activamente romper la relación entre desarrollo económico y cantidad de emisiones. En este sentido, siempre será icónico el desarrollo de tecnologías que nos permitan obtener energía de forma más limpia, como son las energías renovables o la todavía prototípica fusión nuclear.

En ningún caso creemos que estas dos vías sean excluyentes, sino complementarias, y que los esfuerzos deben dirigirse en las dos direcciones para maximizar el efecto de las medidas y acciones encaminadas a frenar el calentamiento global.

Dos problemas globales

Así como la pandemia provocada por el nuevo coronavirus, la contaminación atmosférica es también un problema global. Las emisiones producidas en una parte del mundo afectan a lugares totalmente alejados e inconexos con ella, al igual que un virus que salta al ser humano en una ciudad de China provoca el cierre de fronteras entre vecinos comunitarios Europeos.

En este sentido coincidimos con el análisis realizado por Greenpeace sobre las similitudes entre el Coronavirus y la emergencia climática.

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SOS Movilidad
El equipo de redacción de SOS Movilidad
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