La distancia social y la “nueva movilidad”

Analizamos los cambios que ha sufrido la movilidad durante este periodo de cuarentena, debido a las medidas tomadas de distancia social y reflexionamos sobre los impactos que la crisis del coronavirus puede tener en el futuro panorama de la movilidad en España.

Definición de distancia social

Entendemos en estos momentos como distancia social el conjunto de medidas tomadas, por la ciudadanía y sus gobiernos, para ralentizar la propagación del coronavirus y no saturar la capacidad de nuestro sistema sanitario. 

Estas medidas consisten en interponer una distancia entre nosotros y otras personas, es decir, evitar el contacto directo con ellas, o incluso el contacto indirecto que pueda llegar a transmitir este virus de una persona a otra.

Distancia Social y movilidad
Los nuevos hábitos derivados de esta crisis también llegarán a la movilidad

Todas estas medidas, basadas en el mantra de “aplanar la curva”, están consiguiendo estos objetivos como hemos podido comprobar a la luz de los datos de finales de la semana pasada.

La movilidad, en principio, es contraria a este distanciamiento social. A mayor número de desplazamientos de una persona, esta estará necesariamente en contacto con un mayor número de personas. Además, si utiliza medios de transporte públicos, compartidos o simplemente colectivos, estará en contacto indirecto con un mayor número de personas todavía. Todo esto provoca la expansión del virus y el aumento de los contagios.

Durante la cuarentena obligatoria, observamos en este informe de Google cómo los datos de movilidad en España registran mínimos que representan prácticamente ciudades fantasma.

¿Hacia una nueva movilidad?

La economía, las relaciones humanas e incluso la salud mental y física de muchas personas no soportan un confinamiento ilimitado. La pregunta es: ¿qué pasará después de la cuarentena?

Intuitivamente podemos pensar que si los hábitos de la población se retoman instantáneamente, el número de contagios volverá a subir y volveremos a tener períodos de confinamiento obligatorio. Esto debe llevarnos a pensar que el distanciamiento social debe intentar mantenerse en la medida de lo posible. 

No imaginamos un panorama en el que las personas dejan de moverse libremente indefinidamente, ni tampoco queremos imaginarlo

La movilidad, mientras más sostenible, más compartida y más colectiva representa una fuente inevitable de contactos directos e indirectos con otras personas. Reducir estos contactos es posible e incluso podemos clasificar los medios de transporte en función de esta variable.

Por ejemplo, un medio de transporte en el que se pueda pagar con tarjeta, sin contacto, tiene una mayor distancia social que un medio de transporte en el que solo se pueda pagar en efectivo. La naturaleza del habitáculo del vehículo, abierto o cerrado, influirá también en las posibilidades de contagio durante su uso.

En este sentido observamos ya tendencias en aplicaciones de MaaS, que permiten planificar la ruta en función de la distancia social. Esto permite a sus usuarios elegir de una manera sencilla su ruta teniendo en cuenta la máxima distancia social de los medios utilizados.

Nuestra hipótesis

Desde nuestro punto de vista, el nuevo panorama de movilidad después de esta crisis no representará un cambio en el número total de trayectos, sino que el comportamiento de los viajeros dentro del medio de transporte será lo que cambie. El número de trayectos globales no se recuperará instantáneamente, sino que seguirá un proceso de recuperación paulatina, siguiendo la tendencia que también recorrerán otros sectores de consumo.

También consideramos posible un ligero cambio modal a aquellos medios que representen un mayor distanciamiento social, aunque creemos que no será determinante frente a otros factores como el tiempo de viaje o el precio de este.

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SOS Movilidad
El equipo de redacción de SOS Movilidad
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